
Aquella fue la noche más estrellada
que mis ojos vieron algún día.
Luces que marcaban una senda en el cielo,
luces que marcarían mi propia vida.
No importa las distancias que separen,
son las mismas para aquellos que las miran;
así los corazones llenos de amor y esperanza
están unidos a pesar de la lejanía.
Lo que más duele es no sentir tus brazos,
lo que más conforta es saberte triunfar.
Las cosas que marcan nuestras sendas,
nunca me quitarán el goza de ser tu MAMÁ
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